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CEMIC (Fundación
Norberto Quirno Talcahuano 1234)
Buenos Aires 26 de diciembre de 2006
Agradezco a la familia Lalor la convocatoria que
me hicieron por intermedio de Ernesto y Amandita de Tobillas; es
un honor y una gran responsabilidad hablar, en el día de hoy
sobre margarita.
Es en esta convocatoria donde se demuestra que
“Se puede”; solo quien pudio, puede hoy juntar tantas voluntades
para recordarla y extender su mensaje.
Tuve el privilegio de ser su clínico ¿por qué
privilegio?, porque en un momento de crisis en la medicina,
margarita me eligió libremente y me permitió ingresar en su
mundo; privilegio que solo puede ser concedido cuando hay
honestidad y respeto entre las partes.
Margarita padecía de una enfermedad que se
denomina “Esclerosis Lateral Amiotrófica” y lo quiero aclarar
porque inclusive en esta convocatoria los diarios hablan de
otras enfermedades, fue descripta por primera vez en el siglo
XIX por Charcot. Es una enfermedad neurodegenerativa que
progresivamente va dejando sin fuerzas y atrofiando los músculos
del cuerpo con las consecuencias por todos conocidas. El
conocerla puede ayudar y orientar a otros.
Un enfermo es una familia enferma; un
discapacitado es una familia discapacitada. Es en estas
circunstancias donde se muestra el temple de una familia y la
familia Lalor y quienes la rodearon lo han demostrado. Quiero
hacer especial mención a los hermanos, porque yo conviví con una
discapacitada; se la responsabilidad que asume una madre ante un
hijo discapacitado y la culpa y el dolor que siente al tener que
transmitir el cuidado cuando ella no esta a sus otros hijos, y
ellos cumplieron con tan extraordinario legado.
Margarita era un “guerrera irlandesa” como se
autodefine en su libro. Lo demostró durante su vida y
fundamentalmente durante su enfermedad. Hay que saber vivir y
morir; solo quien supo vivir puede morir en paz.
El viernes pasado Alberto Lalor me pregunto: “¿
Doctor, honestamente dígame que opina del libro?”, después
repensar unos momentos le dije: “es muy bueno, pero el segundo
libro hubiera sido mejor” “¿Cuál segundo libro?” “el que durante
la experiencia de su ultima enfermedad le insistimos debía
escribir”
Saint Exuperic dijo: “ si quieres que construyan
barcos, no les enseñes donde obtener la madera, sino enséñales
la grandeza del océano. Margarita en Se puede no nos demostró
las herramientas para vencer su incapacidad sino la grandeza de
la vida.
Marcella Lalor, el sábado pasado me entrego los
últimos manuscritos de margarita que todos leerán y son
conmovedores, al leerlos me surgió la pregunta ¿Qué es un ángel?
“un ser lleno de bondad que ayuda sin pedir que es etéreo, no
tiene cuerpo” y me recordó a Margarita.
Dr Oscar Mandó. |